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El equipo
de trabajo en Recursos Humanos (2011)
[Fotografía].
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En este sentido,
las herramientas culturales como la computadora o las mismas aplicaciones
informáticas median la actividad intelectual de los aprendices, (Fernández,
2009). Interactuando con herramientas culturales como el lenguaje, los
diagramas, los números, los esquemas, los códigos, los comandos y los procesos
que permiten el desarrollo intelectual de los estudiantes. Desde este punto de
vista, el aprendizaje es “entendido como una forma de maestría y apropiación de
herramientas culturales, que por supuesto sólo es posible adquirir a partir de
la participación social” (Fernández, 2009, p. 23).
Por otra parte,
las nuevas tecnologías de la información y la comunicación dan las
oportunidades perfectas para la conformación de comunidades de práctica entre
los estudiantes, en ese sentido es posible aprovechar la potencialidad de las
redes sociales como el Facebook o el Twitter o aplicaciones de co-construción
del conocimiento como los wikis o cualquier otro tipo de plataforma a través de
las cuales grupos de estudiantes pueden interactuar tanto sincrónica como
asincrónicamente y participar de dicha manera en un proceso de aprendizaje que
es construido por la comunidad de práctica como tal. Desde este punto de vista
de acuerdo a Wenger (2001) existen tres dimensiones que le dan coherencia a la
comunidad de práctica: un compromiso mutuo, una empresa conjunta y un
repertorio compartido. Es decir en una comunidad de practica basada en las
tecnologías de la información y la comunicación, creada para la construcción
del aprendizaje, cada uno de los integrantes debe asumir su rol de aprendiz
pero también de evaluador de los conocimientos de los demás, asumiendo sus
papeles y actuando colaborativamente para el logro de las metas.
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Herramientas
de las TIC (2010) [Fotografía].
Recuperado
de
|
Con relación a los planteamientos anteriores, es posible mirar a las
nuevas tecnologías de la información y la comunicación como un conjunto de
herramientas socioculturales que permiten que el estudiante saque el mayor
provecho de los procesos de enseñanza aprendizaje, ya que su uso permite
expandir el aula de clase en tiempo y espacio, hace que los aprendizajes sean
más significativos y por lo tanto más perdurables, además de que amplían
grandemente los recursos cognitivos con los que cuenta el estudiante (Heredia y Romero, 2007). Es decir, el aprendiz
posee toda esa gran cantidad de información disponible en la red como materia
prima para la construcción eficiente de su propio conocimiento.
Ahora
bien, el uso e implementación de dichas tecnologías de la información y la
comunicación en los procesos educativos a nivel institucional requiere de que
exista una “buena planeación del proceso de adopción de una tecnología
educativa” para aumentar la probabilidad de que tenga éxito (Alanis, 2010, p.
46). En este sentido es necesario contar a nivel institucional con un soporte
personal que sea capaz de controlar el proceso de desarrollo, implementación,
penetración y maduración de la tecnología educativa y por ende de las
actividades pedagógicas que puedan llegar a construir los docentes.
Además,
es necesario que exista el conocimiento como un recurso estratégico para que
las instituciones educativas actuales logren una incorporación exitosa de
nuevas prácticas pedagógicas guiadas por las nuevas tecnologías de la
información y la comunicación. Dicho conocimiento involucra aspectos tanto
culturales como individuales, sociales y tecnológicos con los cuales se crea un
entorno apropiado para la generación, el acceso, la aplicación y la evaluación
de nuevas estrategias y herramientas pedagógicas (López, 2010).
Por el lado de los procesos evaluativos en
relación con el paradigma sociocultural, Grabinger (2007), plantea que la
evaluación debe ser entendida como un proceso continuo a lo largo de toda la
instrucción que lleve a cabo el docente o guía.
Es decir que la evaluación debe ir brindando los resultados y la
información del proceso durante el desarrollo del mismo, a medida que los
estudiantes van construyendo su propio conocimiento. También Karagiorgi y
Symeou (2005), plantean diversos métodos a través de los cuales se pueden
llevar a cabo los procesos evaluativos utilizando las TIC, entre ellas están la
evaluación entre pares, la evaluación profesor – alumno y la alumno – profesor.
Para concluir se puede decir que es necesario que las actividades
pedagógicas que los docentes diseñen a partir de las herramientas y recursos
que brindan las tecnologías de la información y la comunicación deben fomentar
la creatividad, desarrollar la imaginación, permitir el desarrollo de
competencias para el planteamiento y resolución de problemas, la alfabetización
digital, el desarrollo de capacidad de análisis y discernimiento de la
información que pueden obtener de la red, y fomentar el interés por el
aprendizaje y el autoaprendizaje (Scardamalia y Bereiter, citados por Daniels,
2003).
Referencias:
Alanís,
M. (2010). Gestión de la introducción de la innovación tecnológica en
educación. En V. Burgos Aguilar, & A. Lozano Rodríguez, Tecnología
educativa y redes de aprendizaje de colaboración (págs. 37-48). México:
Trillas.
Daniels, H. (2003). Vygotsky
y la Pedagogía. Barcelona: Paidós.
Fernández,
J. (2009a). Las tecnologías de
la información y la comunicación desde la perspectiva de la psicología de la
educación. México, Distrito
Federal: SEP.
Grabinger, S. (2007). Instructional Design for
Sociocultural Learning Environments. E-JIST, Vol. 10 No. 1, October 2007.
University of Colorado.
Heredia, Y. & Romero, M. (2007). Un nuevo modelo educativo
centrado en la persona: compromisos y realidades. En Lozano, A. & Burgos,
J. Tecnología Educativa en un Modelo de Educación a Distancia Centrado en la
Persona (págs. 53-75). México: Limusa.
Karagiorgi, Y. y Symeou, L. (2005).
Translating Constructivism into Instructional Design: Potential and
Limitations. Educational
Technology & Society, 8(1), 17-27.
López, J. (2010). Comunidades de prácticas de valor para el
aprendizaje organizacional. En Burgos Aguilar, V. & A. Lozano Rodríguez
(Comp.). Tecnología educativa y redes de aprendizaje de colaboración. Distrito
Federal, México: Trillas.
Wenger, E.
(2001). Comunidades de práctica: aprendizaje significado e identidad. Paidós.
Wertsch, J. (1988).
Vygotsky y la formación social de la mente. Primera edición, (págs 217-238).
Barcelona, España: Paidós


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