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sábado, 21 de abril de 2012

¿De qué manera la utilización de un paradigma sociocultural ayuda al diseño de actividades pedagógicas mediadas por tecnología digital, así como a la evaluación de dichas actividades y de las políticas institucionales y educativas que las sustentan?


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El equipo de trabajo en Recursos Humanos  (2011)
 [Fotografía]. Recuperado de
La implementación de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en los procesos de enseñanza aprendizaje a nivel mundial están dando un viraje total a las prácticas pedagógicas al interior de las instituciones educativas. Es en este sentido que, actualmente es necesario replantear la función tanto de los maestros como de los estudiantes, la estructuración de los currículos e incluso la naturaleza del aprendizaje contemplada desde la perspectiva de la sociología, la antropología, la psicología y hasta la lingüística (Fernández, 2009). Desde una perspectiva sociocultural la labor del docente pasa de ser la de un transmisor de conocimientos a ser un guía, para que sean los mismos estudiantes los que construyan el suyo propio a través de la interacción social tanto con el docente como con sus compañeros. Y es allí donde surgen las tecnologías de la información y la comunicación como herramientas culturales que poseen un gran potencial para el mejoramiento de los procesos educativos.
En este sentido, las herramientas culturales como la computadora o las mismas aplicaciones informáticas median la actividad intelectual de los aprendices, (Fernández, 2009). Interactuando con herramientas culturales como el lenguaje, los diagramas, los números, los esquemas, los códigos, los comandos y los procesos que permiten el desarrollo intelectual de los estudiantes. Desde este punto de vista, el aprendizaje es “entendido como una forma de maestría y apropiación de herramientas culturales, que por supuesto sólo es posible adquirir a partir de la participación social” (Fernández, 2009, p. 23).
Por otra parte, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación dan las oportunidades perfectas para la conformación de comunidades de práctica entre los estudiantes, en ese sentido es posible aprovechar la potencialidad de las redes sociales como el Facebook o el Twitter o aplicaciones de co-construción del conocimiento como los wikis o cualquier otro tipo de plataforma a través de las cuales grupos de estudiantes pueden interactuar tanto sincrónica como asincrónicamente y participar de dicha manera en un proceso de aprendizaje que es construido por la comunidad de práctica como tal. Desde este punto de vista de acuerdo a Wenger (2001) existen tres dimensiones que le dan coherencia a la comunidad de práctica: un compromiso mutuo, una empresa conjunta y un repertorio compartido. Es decir en una comunidad de practica basada en las tecnologías de la información y la comunicación, creada para la construcción del aprendizaje, cada uno de los integrantes debe asumir su rol de aprendiz pero también de evaluador de los conocimientos de los demás, asumiendo sus papeles y actuando colaborativamente para el logro de las metas.
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Herramientas de las TIC  (2010) [Fotografía]. 
Recuperado de 
Para que dicha interacción entre los integrantes de una comunidad de práctica sea posible, Es necesario que se coloque en juego además de las herramientas culturales relacionadas con las tecnologías de la información y la comunicación, las herramientas lingüísticas a través de las cuales se puedan llevar a cabo los procesos de enseñanza aprendizaje en los cuales es necesario la interacción entre el profesor con sus estudiantes y entre los estudiantes con sus compañeros. Dicha interacción parte de las herramientas lingüísticas a través de la mediación y el desarrollo de procesos colaborativos de aprendizaje, teniendo en cuenta los contextos situacionales, los objetivos, los papeles y los medios para alcanzar las metas que se plantean para los estudiantes (Wertsch, 1988).
Con relación a los planteamientos anteriores, es posible mirar a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación como un conjunto de herramientas socioculturales que permiten que el estudiante saque el mayor provecho de los procesos de enseñanza aprendizaje, ya que su uso permite expandir el aula de clase en tiempo y espacio, hace que los aprendizajes sean más significativos y por lo tanto más perdurables, además de que amplían grandemente los recursos cognitivos con los que cuenta el estudiante (Heredia y Romero, 2007). Es decir, el aprendiz posee toda esa gran cantidad de información disponible en la red como materia prima para la construcción eficiente de su propio conocimiento.
Ahora bien, el uso e implementación de dichas tecnologías de la información y la comunicación en los procesos educativos a nivel institucional requiere de que exista una “buena planeación del proceso de adopción de una tecnología educativa” para aumentar la probabilidad de que tenga éxito (Alanis, 2010, p. 46). En este sentido es necesario contar a nivel institucional con un soporte personal que sea capaz de controlar el proceso de desarrollo, implementación, penetración y maduración de la tecnología educativa y por ende de las actividades pedagógicas que puedan llegar a construir los docentes.
Además, es necesario que exista el conocimiento como un recurso estratégico para que las instituciones educativas actuales logren una incorporación exitosa de nuevas prácticas pedagógicas guiadas por las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Dicho conocimiento involucra aspectos tanto culturales como individuales, sociales y tecnológicos con los cuales se crea un entorno apropiado para la generación, el acceso, la aplicación y la evaluación de nuevas estrategias y herramientas pedagógicas (López, 2010).
Por el lado de los procesos evaluativos en relación con el paradigma sociocultural, Grabinger (2007), plantea que la evaluación debe ser entendida como un proceso continuo a lo largo de toda la instrucción que lleve a cabo el docente o guía.  Es decir que la evaluación debe ir brindando los resultados y la información del proceso durante el desarrollo del mismo, a medida que los estudiantes van construyendo su propio conocimiento. También Karagiorgi y Symeou (2005), plantean diversos métodos a través de los cuales se pueden llevar a cabo los procesos evaluativos utilizando las TIC, entre ellas están la evaluación entre pares, la evaluación profesor – alumno y la alumno – profesor.
Para concluir se puede decir que es necesario que las actividades pedagógicas que los docentes diseñen a partir de las herramientas y recursos que brindan las tecnologías de la información y la comunicación deben fomentar la creatividad, desarrollar la imaginación, permitir el desarrollo de competencias para el planteamiento y resolución de problemas, la alfabetización digital, el desarrollo de capacidad de análisis y discernimiento de la información que pueden obtener de la red, y fomentar el interés por el aprendizaje y el autoaprendizaje (Scardamalia y Bereiter, citados por Daniels, 2003).

Referencias:

Alanís, M. (2010). Gestión de la introducción de la innovación tecnológica en educación. En V. Burgos Aguilar, & A. Lozano Rodríguez, Tecnología educativa y redes de aprendizaje de colaboración (págs. 37-48). México: Trillas.
Daniels, H. (2003). Vygotsky y la Pedagogía. Barcelona: Paidós.
Fernández, J. (2009a). Las tecnologías de la información y la comunicación desde la perspectiva de la psicología de la educación. México, Distrito Federal: SEP.
Grabinger, S. (2007). Instructional Design for Sociocultural Learning Environments.         E-JIST, Vol. 10 No. 1, October 2007. University of Colorado.
Heredia, Y. & Romero, M. (2007). Un nuevo modelo educativo centrado en la persona: compromisos y realidades. En Lozano, A. & Burgos, J. Tecnología Educativa en un Modelo de Educación a Distancia Centrado en la Persona (págs. 53-75). México: Limusa.
Karagiorgi, Y. y Symeou, L. (2005). Translating Constructivism into Instructional Design: Potential and Limitations. Educational Technology & Society, 8(1), 17-27.
López, J. (2010). Comunidades de prácticas de valor para el aprendizaje organizacional. En Burgos Aguilar, V. & A. Lozano Rodríguez (Comp.). Tecnología educativa y redes de aprendizaje de colaboración. Distrito Federal, México: Trillas.
Wenger, E. (2001). Comunidades de práctica: aprendizaje significado e identidad. Paidós.
Wertsch, J. (1988). Vygotsky y la formación social de la mente. Primera edición, (págs 217-238). Barcelona, España: Paidós

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